Dicen que el tiempo lo cura todo, pero la verdad es que cuando querés tanto a alguien jamás podés olvidarte, solo podés aprender a vivir sin él. Sabés que para vos, él lo es todo, que a la mañana te levantás y pensás en esa persona, te dormís pensando también y hasta soñás con él. Y después de todo eso? te causa, bronca, impotencia, te encantaría no haberlo conocido nunca, y que cuando lo veas sea un simple desconocido, que sea uno más del montón de personas que te cruzás a diario sin conocer. Capáz pasa el tiempo, y una va a acostumbrándose a ver a esa persona con otra que no sos vos, se te estruja todo, pero seguís con la sonrisa en la cara sin importar lo que pase. Quizás por dentro querés llorar, y correr, irte a otro lugar donde puedas estar sola, y replantearte todo, porqué ella y yo no? que tiene que no tenga yo? si puedo darle todo lo que se merece, o yo no lo merezco?, o qué?! pero, cuando te lo cruzás con un simple saludo te olvidás por completo del mundo y de lo que pasa, y te quedás pensando en eso, en que te saludó, que en toda la noche además de mirarlo y demás eso bastó y hasta sobró, o que te diga hola, o que te mire por unas milésimas de segundo, eso te hace FELÍZ, y estropea por completo todo lo que estuviste tratando a la fuerza de olvidarte de el, de su cara, de su voz, de sus géstos, de sus manías, de SU BOCA de todo, de ÉL.